miércoles, 16 de noviembre de 2011

Autoestima.

     "Había momentos en los que se divertía y disfrutaba de muchas cosas, pero aunque era la persona que más sonreía de la clase, lo cierto es que se quería morir. Aparentemente todo iba bien: era guapa y simpática, la gente la apreciaba, y sin mucho esfuerzo sacaba buenas notas. Gustaba a todo el mundo menos a la persona a la que sería más importante gustar: Ella misma."

     Hoy me gustaría hablaros de Sara. Sara es un personaje de "Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero". Ella desata pasiones y colecciona instantes, se duerme con la sensación de la muerte y jamás mira a los ojos más de tres segundos seguidos. Pero lo que más me gusta de ella es su parecido conmigo en dos cosas concretas: Esa obsesión por los pequeños detalles y su baja valoración de sí misma.


     ¿No habéis sentido nunca que no sois lo suficientemente buenos para nada? Porque no se os da bien algo, por un comentario malintencionado o debido simplemente a que tenéis un mal día. Yo lo siento continuamente, tal vez porque no me valoro lo suficiente, o tal vez porque es así. Y bueno, como tenía gana de hacer alguna foto que refleje eso, aquí la tenéis. Mi madre me ha confiscado una de las cámaras que tenía y por eso no ha quedado tan bien como podría, pero no se puede hacer nada; sólo espero que os guste. Sí, sé que la letra está torcida, pero me cuesta mucho escribir recto. ¡Gracias por leer!

      Entrada dedicada a María García Guarda por recomendarme el libro, por nuestro parecido en tantas cosas y porque la quiero muchísimo.

Texto: Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario