lunes, 21 de noviembre de 2011

   Ahriel volteó su espada para apartar la de él. Los aceros chocaron y todo el universo pareció estremecerse.Por primera vez, el demonio vaciló.
     —¿Qué eres?
     —Fui un ángel y fui humana, y fui un demonio, pero ahora no soy más que Ahriel.
     —No sabes quién eres —rió el Devastador.
     —Al contrario. Sé exactamente quién soy —Ahriel embistió de nuevo.
     El Devastador detuvo su ataque.
     —Puedo dominarte —dijo ella—. Porque fui humana y te conozco. Porque fui un demonio y te comprendo. Y porque fui un ángel y no te temo.
     El Devastador rió.
     —Demasiado tarde. Mis hermanos están en camino, y ni siquiera "un Ahriel" como tú podrá detenerlos.
     Ahriel volvió la mirada hacia la tumba del Devastador. Entrevió los rostros llenos de odio de los demonios, que ya llegaban. Y sonrió.
     —Ya lo he hecho —dijo.
[...]
     Oyó la risa cruel del Devastador, y después un recuerdo afloró a su mente. La voz de Bran.
     «Somos grandes, alitas. Y nada…»
     -Nada podrá pararnos –susurró Ahriel, con los ojos llenos de lágrimas.
     Instintivamente, saltó al abismo para rescatar a Kiara. 

Texto: Alas de fuego

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