No os preocupéis por el futuro. O preocupaos si queréis, pero sabiendo que eso ayuda lo mismo que masticar un chicle para resolver una ecuación matemática. Los verdaderos problemas de la vida seguramente serán cosas que
ni se te habían pasado por la cabeza, de esas que te cogen por sorpresa a las cuatro de la tarde de un
martes perezoso. Cada vez que te asustes haz una cosa: ¡canta!
La foto es de mayo, le he editado los colores porque nunca me gustaron. No tengo mucha gana de publicar entradas hoy, ya seguiré...
Texto: Perdona si te llamo amor
No hay comentarios:
Publicar un comentario