jueves, 15 de diciembre de 2011

     -La miró y la vio, de pronto, como era realmente. Una criatura desamparada, perdida en un mundo que ya no era el suyo, sumida en un dolor demasiado profundo para expresarlo y que solo la muerte podía curar, un ser que había perdido una parte de sí mismo y se había quedado incompleto y espantosamente solo.
     Christian sabía que, si él moría, ya nada ataría a Victoria a la vida. Si él moría, morirían los dos.
 

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